24/04/2026 06:28 (UTC)
Poio (Pontevedra), 24 abr (EFE).- La enorme crisis del marisqueo, agravada por las lluvias del pasado invierno, ha llevado a algunas cofradías gallegas a cesar su actividad por la excesiva mortandad del marisco. En la ría de Pontevedra han decidido seguir trabajando con lo poco que queda, pero en los arenales reina el desánimo ante una profesión que se apaga.Del marisqueo ya no se puede vivir, repiten muchos en la agrupación de la Cofradía de San Telmo. Son las 13:00 horas y cerca de dos centenares de mariscadores, la mayoría mujeres, faenan la playa de Cabeceira, en Poio, para ver qué ha descubierto la marea baja.La orilla está llena de conchas, un recuerdo del impacto que la baja salinidad por la lluvia ha tenido en la ría, donde para el marisqueo a pie ha muerto entre el 30 % y 40 % de la almeja, mortandad considerada "severa". IMÁGENES: PAULA FERNÁNDEZ.RECURSOS DE MARISQUEO EN LA PLAYA DE CABECEIRA (POIO, PONTEVEDRA) Y DECLARACIONES DE ADRIÁN ARÍS VILLAVERDE, PRESIDENTE EN FUNCIONES DE LA AGRUPACIÓN DE MARISCADORES DE A PIE DE SAN TELMO; Y DE LAS MARISCADORAS ERICA Y Y MAITE.
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