22/04/2026 06:46 (UTC)
Barcelona, 22 abr (EFE).- En plena juventud, Josep apenas podía salir de casa por los tics verbales y físicos extremos causados por el síndrome de Tourette, que no mejoraban con ningún tratamiento, hasta que los neurólogos del Hospital de Sant Pau le colocaron en el cerebro unos electrodos que han sido su liberación: "Ahora estudio y salgo con amigos"."Tenía una barbaridad de tics físicos y verbales y no era capaz de tener una vida normal", ha explicado Josep, nombre ficticio que ha elegido este paciente de 21 años que prefiere preservar su anonimato por el estigma que acarrea esta dura enfermedad.DECLARACIONES DE JOSEP, AFECTADO POR EL SÍNDROME DE TOURETTE, Y DEL NEURÓLOGO E INVESTIGADOR DEL HOSPITAL DE SANT PAU IGNACIO ARACIL IMÁGENES DE LOS MÉDICOS CON EL PACIENTE EN EL HOSPITAL DE SANT PAU DE BARCELONA
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