07/05/2026 07:46 (UTC)
Barcelona, 7 may (EFE).- Un año después de ser desalojada del asentamiento de chabolas donde llevaba casi cinco años viviendo en el barrio barcelonés de Vallcarca, Florina y otras decenas de personas gitanas rumanas que residían en el mismo solar tuvieron que abandonar sus hogares, aunque permanecen en la zona por la ayuda de sus vecinos: "El barrio nos salvó", cuenta en una entrevista con EFE.Durante todo este tiempo, los chabolistas, la mayoría procedentes de Buzău (Rumanía), han estado denunciando que su desalojo se llevó a cabo de manera violenta, con golpes incluso contra algunos vecinos que acudieron al lugar para socorrerlos, y que el gobierno municipal no les ofreció alternativas habitacionales aceptables.IMÁGENES: ÀLEX GUTIÉRREZ.IMÁGENES Y DECLARACIONES DE FLORINA Y JOSÉ GONZÁLEZ, MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN VECINAL SOM BARRI, EN EL BARRIO BARCELONÉS DE VALLCARCA.
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