13/03/2024 12:06 (UTC)
Un total de 164 obras de arte de los fondos del Museo Nacional del Prado de Madrid, que van desde Goya, Madrazo, Rosales, Fortuny a Sorolla o Benlliure, entre otros muchos, se muestran por primera vez en una gran exposición dedicada al Retrato del siglo XIX en la que están presentes todas las técnicas y formatos artísticos, desde pintura, escultura, dibujo, grabado, medallas y fotografía.
Desde su mismo nacimiento, el retrato estuvo asociado a personajes relevantes, con poder, político, económico o social que deseaban, precisamente, no solo evidenciar ese poder, sino perpetuarlo para la posterioridad. Tras la Revolución francesa, se produjo una debilidad cada vez mayor de la monarquía, patente en el arte en la paulatina pérdida de importancia del retrato real, aunque mantuviera las dimensiones y el carácter imponente de los siglos anteriores. En el XIX el retrato fue un género en auge, especialmente por el crecimiento de la burguesía. Otras personas de poder se hicieron retratar, entre ellos militares, políticos y ministros. Pero fue sobre todo el Estado el que comenzó a formar galerías de retratos: junto a la más destacada, la de presidentes del Congreso, que encarnaba la legitimidad del poder de la nación a través de las Cortes electas, tuvieron importancia las de los ministerios. El empeño en representar a los sucesivos titulares de estos en una secuencia...
Un total de 164 obras de arte de los fondos del Museo Nacional del Prado de Madrid, que van desde Goya, Madrazo, Rosales, Fortuny a Sorolla o Benlliure, entre otros muchos, se muestran por primera vez en una gran exposición dedicada al Retrato del siglo XIX en la que están presentes todas las técnicas y formatos artísticos, desde pintura, escultura, dibujo, grabado, medallas y fotografía.
Desde su mismo nacimiento, el retrato estuvo asociado a personajes relevantes, con poder, político, económico o social que deseaban, precisamente, no solo evidenciar ese poder, sino perpetuarlo para la posterioridad. Tras la Revolución francesa, se produjo una debilidad cada vez mayor de la monarquía, patente en el arte en la paulatina pérdida de importancia del retrato real, aunque mantuviera las dimensiones y el carácter imponente de los siglos anteriores. En el XIX el retrato fue un género en auge, especialmente por el crecimiento de la burguesía. Otras personas de poder se hicieron retratar, entre ellos militares, políticos y ministros. Pero fue sobre todo el Estado el que comenzó a formar galerías de retratos: junto a la más destacada, la de presidentes del Congreso, que encarnaba la legitimidad del poder de la nación a través de las Cortes electas, tuvieron importancia las de los ministerios. El empeño en representar a los sucesivos titulares de estos en una secuencia...
Un total de 164 obras de arte de los fondos del Museo Nacional del Prado de Madrid, que van desde Goya, Madrazo, Rosales, Fortuny a Sorolla o Benlliure, entre otros muchos, se muestran por primera vez en una gran exposición dedicada al Retrato del siglo XIX en la que están presentes todas las técnicas y formatos artísticos, desde pintura, escultura, dibujo, grabado, medallas y fotografía.
Desde su mismo nacimiento, el retrato estuvo asociado a personajes relevantes, con poder, político, económico o social que deseaban, precisamente, no solo evidenciar ese poder, sino perpetuarlo para la posterioridad. Tras la Revolución francesa, se produjo una debilidad cada vez mayor de la monarquía, patente en el arte en la paulatina pérdida de importancia del retrato real, aunque mantuviera las dimensiones y el carácter imponente de los siglos anteriores. En el XIX el retrato fue un género en auge, especialmente por el crecimiento de la burguesía. Otras personas de poder se hicieron retratar, entre ellos militares, políticos y ministros. Pero fue sobre todo el Estado el que comenzó a formar galerías de retratos: junto a la más destacada, la de presidentes del Congreso, que encarnaba la legitimidad del poder de la nación a través de las Cortes electas, tuvieron importancia las de los ministerios. El empeño en representar a los sucesivos titulares de estos en una secuencia...
Un total de 164 obras de arte de los fondos del Museo Nacional del Prado de Madrid, que van desde Goya, Madrazo, Rosales, Fortuny a Sorolla o Benlliure, entre otros muchos, se muestran por primera vez en una gran exposición dedicada al Retrato del siglo XIX en la que están presentes todas las técnicas y formatos artísticos, desde pintura, escultura, dibujo, grabado, medallas y fotografía.
Desde su mismo nacimiento, el retrato estuvo asociado a personajes relevantes, con poder, político, económico o social que deseaban, precisamente, no solo evidenciar ese poder, sino perpetuarlo para la posterioridad. Tras la Revolución francesa, se produjo una debilidad cada vez mayor de la monarquía, patente en el arte en la paulatina pérdida de importancia del retrato real, aunque mantuviera las dimensiones y el carácter imponente de los siglos anteriores. En el XIX el retrato fue un género en auge, especialmente por el crecimiento de la burguesía. Otras personas de poder se hicieron retratar, entre ellos militares, políticos y ministros. Pero fue sobre todo el Estado el que comenzó a formar galerías de retratos: junto a la más destacada, la de presidentes del Congreso, que encarnaba la legitimidad del poder de la nación a través de las Cortes electas, tuvieron importancia las de los ministerios. El empeño en representar a los sucesivos titulares de estos en una secuencia...
Un total de 164 obras de arte de los fondos del Museo Nacional del Prado de Madrid, que van desde Goya, Madrazo, Rosales, Fortuny a Sorolla o Benlliure, entre otros muchos, se muestran por primera vez en una gran exposición dedicada al Retrato del siglo XIX en la que están presentes todas las técnicas y formatos artísticos, desde pintura, escultura, dibujo, grabado, medallas y fotografía.
Desde su mismo nacimiento, el retrato estuvo asociado a personajes relevantes, con poder, político, económico o social que deseaban, precisamente, no solo evidenciar ese poder, sino perpetuarlo para la posterioridad. Tras la Revolución francesa, se produjo una debilidad cada vez mayor de la monarquía, patente en el arte en la paulatina pérdida de importancia del retrato real, aunque mantuviera las dimensiones y el carácter imponente de los siglos anteriores. En el XIX el retrato fue un género en auge, especialmente por el crecimiento de la burguesía. Otras personas de poder se hicieron retratar, entre ellos militares, políticos y ministros. Pero fue sobre todo el Estado el que comenzó a formar galerías de retratos: junto a la más destacada, la de presidentes del Congreso, que encarnaba la legitimidad del poder de la nación a través de las Cortes electas, tuvieron importancia las de los ministerios. El empeño en representar a los sucesivos titulares de estos en una secuencia...
Un total de 164 obras de arte de los fondos del Museo Nacional del Prado de Madrid, que van desde Goya, Madrazo, Rosales, Fortuny a Sorolla o Benlliure, entre otros muchos, se muestran por primera vez en una gran exposición dedicada al Retrato del siglo XIX en la que están presentes todas las técnicas y formatos artísticos, desde pintura, escultura, dibujo, grabado, medallas y fotografía.
Desde su mismo nacimiento, el retrato estuvo asociado a personajes relevantes, con poder, político, económico o social que deseaban, precisamente, no solo evidenciar ese poder, sino perpetuarlo para la posterioridad. Tras la Revolución francesa, se produjo una debilidad cada vez mayor de la monarquía, patente en el arte en la paulatina pérdida de importancia del retrato real, aunque mantuviera las dimensiones y el carácter imponente de los siglos anteriores. En el XIX el retrato fue un género en auge, especialmente por el crecimiento de la burguesía. Otras personas de poder se hicieron retratar, entre ellos militares, políticos y ministros. Pero fue sobre todo el Estado el que comenzó a formar galerías de retratos: junto a la más destacada, la de presidentes del Congreso, que encarnaba la legitimidad del poder de la nación a través de las Cortes electas, tuvieron importancia las de los ministerios. El empeño en representar a los sucesivos titulares de estos en una secuencia...
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India del campo de Esteban Villanueva y Vinarao,1875. Óleo sobre lienzo, 69 x 54, Museo Nacional del Prado Madrid.
Retrato del pintor barcelonés Francesc Torrescassana i Sallarès, por Ramón Martí Alsina, de quién fue discípulo. 1858. Museo Nacional del Prado.
Concepción Serrano, después condesa de Santovenia, de Eduardo Rosales.1871. Óleo sobre lienzo. 163 x 106 cm, Museo Nacional del Prado, Madrid.
Saturnina Canaleta de Federico de Madrazo y Kuntz. 1856. Óleo sobre lienzo, 123 x 90 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.
Busto en homenaje al genio aragonés, Francisco de Goya, del escultor valenciano Mariano Benlliure, conocido por ser la estatuilla que reciben los galardonados con el premio del cine español, el Goya. Bronce, 57 x 40 x 38 cm. 1902-1911. Madrid, Museo Nacional del Prado.
Fernando VII en un campamento Francisco de Goya y Lucientes, 1815. Óleo sobre lienzo. 207 x 140 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid.
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