Reportaje

27/10/2009 12:00 (UTC)

Cultura

Los voladores mexicanos tocan el cielo gracias a la UNESCO

Los Voladores de Papantla, en el estado mexicano de Veracruz, son herederos de un ritual de quince siglos que acaba de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

DESTACADOS:.

--- El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

--- El rito se conserva de generación en generación. La mayoría de los voladores son hombres, aunque desde hace tres décadas se les ha permitido a las mujeres subirse al poste, que originalmente era el tronco un árbol.

--- Aunque la ceremonia ha perdido un poco de su sentido original para adquirir uno más folclórico, todavía en muchos casos los que en ella participan mantienen el precepto espiritual de permanecer doce días en ayuno y en abstinencia sexual para purificarse antes de dar el salto.



El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

Desde 30 metros descienden cuatro de ellos de cabeza...

Los Voladores de Papantla, en el estado mexicano de Veracruz, son herederos de un ritual de quince siglos que acaba de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

DESTACADOS:.

--- El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

--- El rito se conserva de generación en generación. La mayoría de los voladores son hombres, aunque desde hace tres décadas se les ha permitido a las mujeres subirse al poste, que originalmente era el tronco un árbol.

--- Aunque la ceremonia ha perdido un poco de su sentido original para adquirir uno más folclórico, todavía en muchos casos los que en ella participan mantienen el precepto espiritual de permanecer doce días en ayuno y en abstinencia sexual para purificarse antes de dar el salto.



El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

Desde 30 metros descienden cuatro de ellos de cabeza...

Los Voladores de Papantla, en el estado mexicano de Veracruz, son herederos de un ritual de quince siglos que acaba de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

DESTACADOS:.

--- El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

--- El rito se conserva de generación en generación. La mayoría de los voladores son hombres, aunque desde hace tres décadas se les ha permitido a las mujeres subirse al poste, que originalmente era el tronco un árbol.

--- Aunque la ceremonia ha perdido un poco de su sentido original para adquirir uno más folclórico, todavía en muchos casos los que en ella participan mantienen el precepto espiritual de permanecer doce días en ayuno y en abstinencia sexual para purificarse antes de dar el salto.



El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

Desde 30 metros descienden cuatro de ellos de cabeza...

Los Voladores de Papantla, en el estado mexicano de Veracruz, son herederos de un ritual de quince siglos que acaba de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

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--- El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

--- El rito se conserva de generación en generación. La mayoría de los voladores son hombres, aunque desde hace tres décadas se les ha permitido a las mujeres subirse al poste, que originalmente era el tronco un árbol.

--- Aunque la ceremonia ha perdido un poco de su sentido original para adquirir uno más folclórico, todavía en muchos casos los que en ella participan mantienen el precepto espiritual de permanecer doce días en ayuno y en abstinencia sexual para purificarse antes de dar el salto.



El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

Desde 30 metros descienden cuatro de ellos de cabeza...

Los Voladores de Papantla, en el estado mexicano de Veracruz, son herederos de un ritual de quince siglos que acaba de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

DESTACADOS:.

--- El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

--- El rito se conserva de generación en generación. La mayoría de los voladores son hombres, aunque desde hace tres décadas se les ha permitido a las mujeres subirse al poste, que originalmente era el tronco un árbol.

--- Aunque la ceremonia ha perdido un poco de su sentido original para adquirir uno más folclórico, todavía en muchos casos los que en ella participan mantienen el precepto espiritual de permanecer doce días en ayuno y en abstinencia sexual para purificarse antes de dar el salto.



El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

Desde 30 metros descienden cuatro de ellos de cabeza...

Los Voladores de Papantla, en el estado mexicano de Veracruz, son herederos de un ritual de quince siglos que acaba de ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

DESTACADOS:.

--- El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

--- El rito se conserva de generación en generación. La mayoría de los voladores son hombres, aunque desde hace tres décadas se les ha permitido a las mujeres subirse al poste, que originalmente era el tronco un árbol.

--- Aunque la ceremonia ha perdido un poco de su sentido original para adquirir uno más folclórico, todavía en muchos casos los que en ella participan mantienen el precepto espiritual de permanecer doce días en ayuno y en abstinencia sexual para purificarse antes de dar el salto.



El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

Desde 30 metros descienden cuatro de ellos de cabeza...

Contenidos del Reportaje:

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VERACRUZ.- Integrantes del pueblo Totonca realizaron el corte y arrastre del Palo Volador, ceremonia sagrada de este pueblo, la cual consiste en buscar el árbol que derribaran para que posteriormente despuŽs de un ritual y de ser colocado el tronco concluya con el vuelo de los niños que integran en este caso la escuela que se encuentra en el Parque Temático Takilhsukut, lugar donde fue colocado este palo volador.

El rito se conserva de generación en generación. La mayoría de los voladores son hombres, aunque desde hace tres décadas se les ha permitido a las mujeres subirse al poste, que originalmente era el tronco un árbol.

VERACRUZ.- Integrantes del pueblo Totonca, realizaron el corte y arrastre del Palo Volador, ceremonia sagrada de este pueblo, que consiste en buscar el árbol que derribarán para que posteriormente, después de un ritual y de ser colocado el tronco, concluya con el vuelo de los niños que integran en este caso la escuela que se encuentra en el Parque Temático Takilhsukut, lugar donde fue colocado este palo volador.

Aunque la ceremonia ha perdido un poco de su sentido original para adquirir uno más folclórico, todavía en muchos casos los que en ella participan mantienen el precepto espiritual de permanecer doce días en ayuno y en abstinencia sexual para purificarse antes de dar el salto.

VERACRUZ.- Integrantes del pueblo Totonca, realizaron el corte y arrastre del Palo Volador, ceremonia sagrada de este pueblo, que consiste en buscar el árbol que derribarán para que posteriormente, después de un ritual y de ser colocado el tronco, concluya con el vuelo de los niños que integran en este caso la escuela que se encuentra en el Parque Temático Takilhsukut, lugar donde fue colocado este palo volador.

El tronco de un gigantesco árbol o un poste que parece no tener fin sirven de escenario para que cinco indígenas mexicanos realicen una ancestral ceremonia de ofrenda a sus dioses, tan fantástica como peligrosa.

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