26/04/2005 12:00 (UTC)
Las actrices se quejan de que una vez cumplidos los cuarenta la industria se vuelve cruel con ellas. Da lo mismo de qué país se trate, lo cierto es que los directores dejan de verlas interesantes y los guiones dejan de ocupar un espacio en sus mesitas. Adoradas y aclamadas, pasan por arte de magia a saberse invisibles; muchas acuden desesperadas a los retoque estéticos, otras se niegan a pasar por el quirófano.
La protagonista de “La familia Adams”, Angelica Huston se ha revelado, como en su día hizo Jaime Lee Curtis, contra la presión de la imagen y la necesidad de estar siempre bella. La preocupación de todas las mujeres y cómo afecta su físico el paso del tiempo se acrecienta y se vive con cierto dramatismo en las actrices.Su imagen y lo que proyecta a través de ella, no su labor interpretativa, se mide por la edad que marca su fecha de nacimiento ni tan siquiera por la edad que representan, que suelen ser varios años menos.A partir de los 35 años una actriz empieza a ser vieja en la pantalla. La necesidad de plasmar la viva imagen de la eterna juventud, como si el tiempo se paralizara y sólo existiera un mundo de, por y para jóvenes, condiciona los argumentos y la recuperación de actrices que en otro tiempo fueron auténticos “sex-symbols”: Sharon Stone, Angelica Huston, Kim Basinger, Demi Moore, Annette Bening, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Kathleen Turner o Michelle Pfeiffer son...
Las actrices se quejan de que una vez cumplidos los cuarenta la industria se vuelve cruel con ellas. Da lo mismo de qué país se trate, lo cierto es que los directores dejan de verlas interesantes y los guiones dejan de ocupar un espacio en sus mesitas. Adoradas y aclamadas, pasan por arte de magia a saberse invisibles; muchas acuden desesperadas a los retoque estéticos, otras se niegan a pasar por el quirófano.
La protagonista de “La familia Adams”, Angelica Huston se ha revelado, como en su día hizo Jaime Lee Curtis, contra la presión de la imagen y la necesidad de estar siempre bella. La preocupación de todas las mujeres y cómo afecta su físico el paso del tiempo se acrecienta y se vive con cierto dramatismo en las actrices.Su imagen y lo que proyecta a través de ella, no su labor interpretativa, se mide por la edad que marca su fecha de nacimiento ni tan siquiera por la edad que representan, que suelen ser varios años menos.A partir de los 35 años una actriz empieza a ser vieja en la pantalla. La necesidad de plasmar la viva imagen de la eterna juventud, como si el tiempo se paralizara y sólo existiera un mundo de, por y para jóvenes, condiciona los argumentos y la recuperación de actrices que en otro tiempo fueron auténticos “sex-symbols”: Sharon Stone, Angelica Huston, Kim Basinger, Demi Moore, Annette Bening, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Kathleen Turner o Michelle Pfeiffer son...
Las actrices se quejan de que una vez cumplidos los cuarenta la industria se vuelve cruel con ellas. Da lo mismo de qué país se trate, lo cierto es que los directores dejan de verlas interesantes y los guiones dejan de ocupar un espacio en sus mesitas. Adoradas y aclamadas, pasan por arte de magia a saberse invisibles; muchas acuden desesperadas a los retoque estéticos, otras se niegan a pasar por el quirófano.
La protagonista de “La familia Adams”, Angelica Huston se ha revelado, como en su día hizo Jaime Lee Curtis, contra la presión de la imagen y la necesidad de estar siempre bella. La preocupación de todas las mujeres y cómo afecta su físico el paso del tiempo se acrecienta y se vive con cierto dramatismo en las actrices.Su imagen y lo que proyecta a través de ella, no su labor interpretativa, se mide por la edad que marca su fecha de nacimiento ni tan siquiera por la edad que representan, que suelen ser varios años menos.A partir de los 35 años una actriz empieza a ser vieja en la pantalla. La necesidad de plasmar la viva imagen de la eterna juventud, como si el tiempo se paralizara y sólo existiera un mundo de, por y para jóvenes, condiciona los argumentos y la recuperación de actrices que en otro tiempo fueron auténticos “sex-symbols”: Sharon Stone, Angelica Huston, Kim Basinger, Demi Moore, Annette Bening, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Kathleen Turner o Michelle Pfeiffer son...
Las actrices se quejan de que una vez cumplidos los cuarenta la industria se vuelve cruel con ellas. Da lo mismo de qué país se trate, lo cierto es que los directores dejan de verlas interesantes y los guiones dejan de ocupar un espacio en sus mesitas. Adoradas y aclamadas, pasan por arte de magia a saberse invisibles; muchas acuden desesperadas a los retoque estéticos, otras se niegan a pasar por el quirófano.
La protagonista de “La familia Adams”, Angelica Huston se ha revelado, como en su día hizo Jaime Lee Curtis, contra la presión de la imagen y la necesidad de estar siempre bella. La preocupación de todas las mujeres y cómo afecta su físico el paso del tiempo se acrecienta y se vive con cierto dramatismo en las actrices.Su imagen y lo que proyecta a través de ella, no su labor interpretativa, se mide por la edad que marca su fecha de nacimiento ni tan siquiera por la edad que representan, que suelen ser varios años menos.A partir de los 35 años una actriz empieza a ser vieja en la pantalla. La necesidad de plasmar la viva imagen de la eterna juventud, como si el tiempo se paralizara y sólo existiera un mundo de, por y para jóvenes, condiciona los argumentos y la recuperación de actrices que en otro tiempo fueron auténticos “sex-symbols”: Sharon Stone, Angelica Huston, Kim Basinger, Demi Moore, Annette Bening, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Kathleen Turner o Michelle Pfeiffer son...
Las actrices se quejan de que una vez cumplidos los cuarenta la industria se vuelve cruel con ellas. Da lo mismo de qué país se trate, lo cierto es que los directores dejan de verlas interesantes y los guiones dejan de ocupar un espacio en sus mesitas. Adoradas y aclamadas, pasan por arte de magia a saberse invisibles; muchas acuden desesperadas a los retoque estéticos, otras se niegan a pasar por el quirófano.
La protagonista de “La familia Adams”, Angelica Huston se ha revelado, como en su día hizo Jaime Lee Curtis, contra la presión de la imagen y la necesidad de estar siempre bella. La preocupación de todas las mujeres y cómo afecta su físico el paso del tiempo se acrecienta y se vive con cierto dramatismo en las actrices.Su imagen y lo que proyecta a través de ella, no su labor interpretativa, se mide por la edad que marca su fecha de nacimiento ni tan siquiera por la edad que representan, que suelen ser varios años menos.A partir de los 35 años una actriz empieza a ser vieja en la pantalla. La necesidad de plasmar la viva imagen de la eterna juventud, como si el tiempo se paralizara y sólo existiera un mundo de, por y para jóvenes, condiciona los argumentos y la recuperación de actrices que en otro tiempo fueron auténticos “sex-symbols”: Sharon Stone, Angelica Huston, Kim Basinger, Demi Moore, Annette Bening, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Kathleen Turner o Michelle Pfeiffer son...
Las actrices se quejan de que una vez cumplidos los cuarenta la industria se vuelve cruel con ellas. Da lo mismo de qué país se trate, lo cierto es que los directores dejan de verlas interesantes y los guiones dejan de ocupar un espacio en sus mesitas. Adoradas y aclamadas, pasan por arte de magia a saberse invisibles; muchas acuden desesperadas a los retoque estéticos, otras se niegan a pasar por el quirófano.
La protagonista de “La familia Adams”, Angelica Huston se ha revelado, como en su día hizo Jaime Lee Curtis, contra la presión de la imagen y la necesidad de estar siempre bella. La preocupación de todas las mujeres y cómo afecta su físico el paso del tiempo se acrecienta y se vive con cierto dramatismo en las actrices.Su imagen y lo que proyecta a través de ella, no su labor interpretativa, se mide por la edad que marca su fecha de nacimiento ni tan siquiera por la edad que representan, que suelen ser varios años menos.A partir de los 35 años una actriz empieza a ser vieja en la pantalla. La necesidad de plasmar la viva imagen de la eterna juventud, como si el tiempo se paralizara y sólo existiera un mundo de, por y para jóvenes, condiciona los argumentos y la recuperación de actrices que en otro tiempo fueron auténticos “sex-symbols”: Sharon Stone, Angelica Huston, Kim Basinger, Demi Moore, Annette Bening, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Kathleen Turner o Michelle Pfeiffer son...
Las actrices se quejan de que una vez cumplidos los cuarenta la industria se vuelve cruel con ellas. Da lo mismo de qué país se trate, lo cierto es que los directores dejan de verlas interesantes y los guiones dejan de ocupar un espacio en sus mesitas. Adoradas y aclamadas, pasan por arte de magia a saberse invisibles; muchas acuden desesperadas a los retoque estéticos, otras se niegan a pasar por el quirófano.
La protagonista de “La familia Adams”, Angelica Huston se ha revelado, como en su día hizo Jaime Lee Curtis, contra la presión de la imagen y la necesidad de estar siempre bella. La preocupación de todas las mujeres y cómo afecta su físico el paso del tiempo se acrecienta y se vive con cierto dramatismo en las actrices.Su imagen y lo que proyecta a través de ella, no su labor interpretativa, se mide por la edad que marca su fecha de nacimiento ni tan siquiera por la edad que representan, que suelen ser varios años menos.A partir de los 35 años una actriz empieza a ser vieja en la pantalla. La necesidad de plasmar la viva imagen de la eterna juventud, como si el tiempo se paralizara y sólo existiera un mundo de, por y para jóvenes, condiciona los argumentos y la recuperación de actrices que en otro tiempo fueron auténticos “sex-symbols”: Sharon Stone, Angelica Huston, Kim Basinger, Demi Moore, Annette Bening, Melanie Griffith, Susan Sarandon, Kathleen Turner o Michelle Pfeiffer son...
Story content:
Michelle Pfeiffer luce un aspecto radiante a sus 47 años.
Sharon Stone ha demandado a un cirujano que dice haberla operado.
Jamie Lee Curtis decidió posar en mallas rebelándose contra los cuerpos perfectos.
Angélica Huston considera injusta la obsesión que se siente por la juventud.
Kim Basinger ganó su etiqueta de "sex symbol" tras “Nueve semanas y media”.
Susan Sarandon cuida su piel con esmero.
Elu atractivo físico de Kathleen Turner en “Fuego en el cuerpo” o “Tras el corazón verde” quedaron atrás, pero triunfó en el teatro hace unos meses con “El Graduado”.
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