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22/08/2025 12:20 (UTC)

ARQUEOLOGÍA

La Olmeda, una espectacular villa romana en el corazón de Palencia

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

En la tranquila llanura palentina, La Olmeda se alza como una de las villas rurales palaciegas más representativas del final del dominio romano en Hispania. Sus elegantes y bien conservados mosaicos -más de 1.400 metros cuadrados- así como sus espacios arquitectónicos reflejan el lujo y la sofisticación de una élite que a pesar de la decadencia del Imperio, mantenía viva la tradición romana.

Descubierta casi por azar bajo las tierras de labor de Pedrosa de la Vega (Palencia), la villa romana de La Olmeda es uno de los recintos arqueológicos más importantes del mundo y una de las villas rurales más extensas y completas, testimonio del lujo y el refinamiento de la Hispania tardorromana.

El hallazgo de esta villa se debe a la intuición y curiosidad de un hombre. El 5 de julio de 1968, durante las labores agrícolas en el pago de La Olmeda, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra surgieron los primeros indicios de un palacio olvidado durante siglos.

Cortes, abogado de profesión y entusiasta de la arqueología, comenzó a excavar con paciencia... Cuando aparecieron fragmentos de mosaicos, contactó con el arqueólogo y catedrático de Arqueología, Pedro de Palol, y director de las excavaciones que comenzarían poco después.

Lo que emergió fue mucho más que una villa rural: una residencia señorial de...

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Villa Romana de La Olmeda, (Pedrosa de la Vega, Palencia) es más que una villa rural, una residencia señorial de proporciones palaciegas, con 4.400 metros cuadrados y 35 estancias, muchas de ellas cubiertas por mosaicos polícromos conservados in situ. Foto: Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda.

Mosaico donde se narra el episodio de Aquiles descubierto por Ulises en Skyros de la villa romana de La Olmeda, en Pedrosa de la Vega, Palencia, uno de los testimonios arqueológicos más notables del lujo y la sofisticación de la Hispania tardorromana, reflejo de una sociedad aristocrática que aún cultivaba el gusto por el arte y la belleza. Foto: Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda.

El hallazgo de la Villa palaciega de La Olmeda, uno de los yacimientos arqueológicos más valiosos de la Hispania romana, fue fruto del azar y de la intuición de un hombre curioso. Foto: Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda.

Piedra a piedra, mosaico a mosaico, aquella finca fue revelando un excepcional conjunto de más de 1.400 metros cuadrados de mosaicos polícromos, llenos de ricas y complicadas escenas minuciosamente detalladas, de colores vibrantes y una decoración de gran sofisticación. Foto: Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda.

Detalle mosaico de Oecus. Foto: "Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda".

El corazón artístico de La Olmeda reside en sus mosaicos, verdaderos tapices de piedra que narran mitos y escenas cotidianas. Entre ellos destaca el Oecus, un salón de 175 metros cuadrados donde se conserva uno de los mejores mosaicos figurativos romanos de Europa. Detalle del Oecus con escena de cacería. Foto: "Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda".

“La Olmeda es uno de los conjuntos más notables de la arquitectura doméstica tardorromana de Occidente”, afirmó el arqueólogo, Pedro De Palol tras las primeras campañas. “La Olmeda —añadía— es el testimonio de una civilización que se resiste a desaparecer, el espejo de un mundo que buscó belleza incluso en el umbral de su ocaso”. Foto: Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda

La villa romana La Olmeda, Palencia, figura entre los más importantes recintos arqueológicos del mundo, y en concreto entre las fastuosas residencias rurales y de lujo de los grandes terratenientes erigidas entre los siglos III y IV d.C. Foto: Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda

El 5 de julio de 1968 durante unas labores agrícolas en el pago de La Olmeda, en Pedrosa de la Vega, el propietario de la finca, Javier Cortes Álvarez de Miranda, tropezó con los restos de una vieja pared. Bajo aquella tierra palentina apareció uno de los testimonios arqueológicos más notables del lujo y la sofisticación de la Hispania tardorromana: la villa romana de La Olmeda. Foto: Archivo de la Diputación Provincial de Palencia - Villa Romana La Olmeda

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