Reportaje

20/01/2004 12:00 (UTC)

ARTE

El museo de Bagdad; el llanto de los arqueólogos.

  • Fecha: 20/01/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Sergi Reboredo
  • Fotos: 6
  • Palabras: 899
  • Referencia: 4000011438

Cuando las tropas estadounidenses entraron en Bagdad (Irak) el pasado mes de abril, un ambiente de caos se apoderó de la ciudad y propició que el Museo Arqueológico Nacional fuera pasto del pillaje. Nueve meses después del saqueo y la destrucción de numerosos tesoros de la cuna de la civilización, el aspecto que ofrece aún hoy es todavía desolador y, según dicen los responsables del mismo, pasará como mínimo un año hasta que pueda abrir definitivamente sus puertas al público.

Aquí se ven cuerpos decapitados, allá cabezas sin cuerpos, enfrente vitrinas vacías... El otrora rico centro museístico parace ahora una instalación surrealista.

Primero fueron las oficinas del gobierno, después los comercios y por último el Museo. Nadie detuvo a los saqueadores dispuestos a llevarse todas las piezas que pesaban menos y podían transportarse a mano, y que, no conformándose con las sustracciones, destrozaron a hachazos otras tantas.

Fueron decenas de iraquíes que, ante la mirada pasiva del ejército estadounidense, arrasaron con todo lo que encontraron a mano, destruyendo sarcófagos y ánforas asirias e, incluso, rompieron las alas a los toros mitológicos que hace 4500 años guardaban las puertas de la ciudad asiria de Nimrud.

Al día siguiente, el edificio era la pura imagen de la desolación: vitrinas rotas, todos los cristales esparcidos por el piso y restos de cerámica resquebrajados por todas partes.

Estados Unidos no fue capaz de proteger las obras de arte iraquíes...

  • Fecha: 20/01/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Sergi Reboredo
  • Fotos: 6
  • Palabras: 899
  • Referencia: 4000011438

Cuando las tropas estadounidenses entraron en Bagdad (Irak) el pasado mes de abril, un ambiente de caos se apoderó de la ciudad y propició que el Museo Arqueológico Nacional fuera pasto del pillaje. Nueve meses después del saqueo y la destrucción de numerosos tesoros de la cuna de la civilización, el aspecto que ofrece aún hoy es todavía desolador y, según dicen los responsables del mismo, pasará como mínimo un año hasta que pueda abrir definitivamente sus puertas al público.

Aquí se ven cuerpos decapitados, allá cabezas sin cuerpos, enfrente vitrinas vacías... El otrora rico centro museístico parace ahora una instalación surrealista.

Primero fueron las oficinas del gobierno, después los comercios y por último el Museo. Nadie detuvo a los saqueadores dispuestos a llevarse todas las piezas que pesaban menos y podían transportarse a mano, y que, no conformándose con las sustracciones, destrozaron a hachazos otras tantas.

Fueron decenas de iraquíes que, ante la mirada pasiva del ejército estadounidense, arrasaron con todo lo que encontraron a mano, destruyendo sarcófagos y ánforas asirias e, incluso, rompieron las alas a los toros mitológicos que hace 4500 años guardaban las puertas de la ciudad asiria de Nimrud.

Al día siguiente, el edificio era la pura imagen de la desolación: vitrinas rotas, todos los cristales esparcidos por el piso y restos de cerámica resquebrajados por todas partes.

Estados Unidos no fue capaz de proteger las obras de arte iraquíes...

  • Fecha: 20/01/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Sergi Reboredo
  • Fotos: 6
  • Palabras: 899
  • Referencia: 4000011438

Cuando las tropas estadounidenses entraron en Bagdad (Irak) el pasado mes de abril, un ambiente de caos se apoderó de la ciudad y propició que el Museo Arqueológico Nacional fuera pasto del pillaje. Nueve meses después del saqueo y la destrucción de numerosos tesoros de la cuna de la civilización, el aspecto que ofrece aún hoy es todavía desolador y, según dicen los responsables del mismo, pasará como mínimo un año hasta que pueda abrir definitivamente sus puertas al público.

Aquí se ven cuerpos decapitados, allá cabezas sin cuerpos, enfrente vitrinas vacías... El otrora rico centro museístico parace ahora una instalación surrealista.

Primero fueron las oficinas del gobierno, después los comercios y por último el Museo. Nadie detuvo a los saqueadores dispuestos a llevarse todas las piezas que pesaban menos y podían transportarse a mano, y que, no conformándose con las sustracciones, destrozaron a hachazos otras tantas.

Fueron decenas de iraquíes que, ante la mirada pasiva del ejército estadounidense, arrasaron con todo lo que encontraron a mano, destruyendo sarcófagos y ánforas asirias e, incluso, rompieron las alas a los toros mitológicos que hace 4500 años guardaban las puertas de la ciudad asiria de Nimrud.

Al día siguiente, el edificio era la pura imagen de la desolación: vitrinas rotas, todos los cristales esparcidos por el piso y restos de cerámica resquebrajados por todas partes.

Estados Unidos no fue capaz de proteger las obras de arte iraquíes...

  • Fecha: 20/01/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Sergi Reboredo
  • Fotos: 6
  • Palabras: 899
  • Referencia: 4000011438

Cuando las tropas estadounidenses entraron en Bagdad (Irak) el pasado mes de abril, un ambiente de caos se apoderó de la ciudad y propició que el Museo Arqueológico Nacional fuera pasto del pillaje. Nueve meses después del saqueo y la destrucción de numerosos tesoros de la cuna de la civilización, el aspecto que ofrece aún hoy es todavía desolador y, según dicen los responsables del mismo, pasará como mínimo un año hasta que pueda abrir definitivamente sus puertas al público.

Aquí se ven cuerpos decapitados, allá cabezas sin cuerpos, enfrente vitrinas vacías... El otrora rico centro museístico parace ahora una instalación surrealista.

Primero fueron las oficinas del gobierno, después los comercios y por último el Museo. Nadie detuvo a los saqueadores dispuestos a llevarse todas las piezas que pesaban menos y podían transportarse a mano, y que, no conformándose con las sustracciones, destrozaron a hachazos otras tantas.

Fueron decenas de iraquíes que, ante la mirada pasiva del ejército estadounidense, arrasaron con todo lo que encontraron a mano, destruyendo sarcófagos y ánforas asirias e, incluso, rompieron las alas a los toros mitológicos que hace 4500 años guardaban las puertas de la ciudad asiria de Nimrud.

Al día siguiente, el edificio era la pura imagen de la desolación: vitrinas rotas, todos los cristales esparcidos por el piso y restos de cerámica resquebrajados por todas partes.

Estados Unidos no fue capaz de proteger las obras de arte iraquíes...

  • Fecha: 20/01/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Sergi Reboredo
  • Fotos: 6
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  • Referencia: 4000011438

Cuando las tropas estadounidenses entraron en Bagdad (Irak) el pasado mes de abril, un ambiente de caos se apoderó de la ciudad y propició que el Museo Arqueológico Nacional fuera pasto del pillaje. Nueve meses después del saqueo y la destrucción de numerosos tesoros de la cuna de la civilización, el aspecto que ofrece aún hoy es todavía desolador y, según dicen los responsables del mismo, pasará como mínimo un año hasta que pueda abrir definitivamente sus puertas al público.

Aquí se ven cuerpos decapitados, allá cabezas sin cuerpos, enfrente vitrinas vacías... El otrora rico centro museístico parace ahora una instalación surrealista.

Primero fueron las oficinas del gobierno, después los comercios y por último el Museo. Nadie detuvo a los saqueadores dispuestos a llevarse todas las piezas que pesaban menos y podían transportarse a mano, y que, no conformándose con las sustracciones, destrozaron a hachazos otras tantas.

Fueron decenas de iraquíes que, ante la mirada pasiva del ejército estadounidense, arrasaron con todo lo que encontraron a mano, destruyendo sarcófagos y ánforas asirias e, incluso, rompieron las alas a los toros mitológicos que hace 4500 años guardaban las puertas de la ciudad asiria de Nimrud.

Al día siguiente, el edificio era la pura imagen de la desolación: vitrinas rotas, todos los cristales esparcidos por el piso y restos de cerámica resquebrajados por todas partes.

Estados Unidos no fue capaz de proteger las obras de arte iraquíes...

  • Fecha: 20/01/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Sergi Reboredo
  • Fotos: 6
  • Palabras: 899
  • Referencia: 4000011438

Cuando las tropas estadounidenses entraron en Bagdad (Irak) el pasado mes de abril, un ambiente de caos se apoderó de la ciudad y propició que el Museo Arqueológico Nacional fuera pasto del pillaje. Nueve meses después del saqueo y la destrucción de numerosos tesoros de la cuna de la civilización, el aspecto que ofrece aún hoy es todavía desolador y, según dicen los responsables del mismo, pasará como mínimo un año hasta que pueda abrir definitivamente sus puertas al público.

Aquí se ven cuerpos decapitados, allá cabezas sin cuerpos, enfrente vitrinas vacías... El otrora rico centro museístico parace ahora una instalación surrealista.

Primero fueron las oficinas del gobierno, después los comercios y por último el Museo. Nadie detuvo a los saqueadores dispuestos a llevarse todas las piezas que pesaban menos y podían transportarse a mano, y que, no conformándose con las sustracciones, destrozaron a hachazos otras tantas.

Fueron decenas de iraquíes que, ante la mirada pasiva del ejército estadounidense, arrasaron con todo lo que encontraron a mano, destruyendo sarcófagos y ánforas asirias e, incluso, rompieron las alas a los toros mitológicos que hace 4500 años guardaban las puertas de la ciudad asiria de Nimrud.

Al día siguiente, el edificio era la pura imagen de la desolación: vitrinas rotas, todos los cristales esparcidos por el piso y restos de cerámica resquebrajados por todas partes.

Estados Unidos no fue capaz de proteger las obras de arte iraquíes...

Contenidos del Reportaje:

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Nueve meses después, las vidrieras todavía hechas añicos evidencian el estado en el que los saqueadores dejaron el museo.

Una gran sala muestra una sucesión de decenas de vitrinas vacías colocadas en forma de sierra, como si de un cuadro surrealista se tratara.

Nueve meses después, las vidrieras todavía hechas añicos evidencian el estado en el que los saqueadores dejaron el museo.

Por los pasillos estatuas sin cabeza se entremezclan con cabezas sin cuerpo y con vasijas prácticamente destrozadas.

Las enormes tablillas de arcilla que describen guerras pasadas con arcos y flechas han sido capaces de sobrevivir.

La sala asiria es prácticamente la única que ha sobrevivido a la última guerra gracias al gigantesco tamaño de sus obras.

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