Reportaje

06/02/2004 12:00 (UTC)

GALERÍA DE ARTE:

La luz del gótico, patrimonio mundial

  • Fecha: 06/02/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Desconocido
  • Fotos: 7
  • Palabras: 1572
  • Referencia: 4000011791

Tal vez el espíritu del arte gótico radica en la luz indescifrable de las vidrieras; en esa luz tamizada que parece adquirir corporeidad en el interior de los grandes templos que emergieron hace muchos siglos entre los caseríos medievales, impulsados por la fe y el vigor de un pueblo que salía con fuerza de una sima de la historia.

Es cierto que las formas del gótico son estilizadas y altivas. Agujas y contrafuertes parecen elevarse hacia el cielo, siguiendo la dirección marcada por las flechas de los pináculos y chapiteles, en tanto que los ventanales, lanceolados, también marcan un destino vertical, ascendente.

Pero también es cierto que en el interior de las naves góticas el elemento protagonista es la luz, una luz brillante y densa, que cae hacia el interior desde los gigantescos vitrales, provocando una vibración lumínica en la estructura pétrea y en el ambiente del gran templo.

OCHO SIGLOS DE VITRALES.

Las mejores catedrales góticas –Chartres, Bourges, Reims, París o León- tienen en sus vidrieras un patrimonio fundamental, que acumula la obra de maestros vidrieros desde el siglo XII a la actualidad. Nunca han dejado de hacerse obras magistrales. Si en Chartres nos maravilla Notre-Dame de la Belle Verrière, de factura medieval, en Reims lo hará el meritorio trabajo de Marc Chagall... Ocho siglos por...

  • Fecha: 06/02/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Desconocido
  • Fotos: 7
  • Palabras: 1572
  • Referencia: 4000011791

Tal vez el espíritu del arte gótico radica en la luz indescifrable de las vidrieras; en esa luz tamizada que parece adquirir corporeidad en el interior de los grandes templos que emergieron hace muchos siglos entre los caseríos medievales, impulsados por la fe y el vigor de un pueblo que salía con fuerza de una sima de la historia.

Es cierto que las formas del gótico son estilizadas y altivas. Agujas y contrafuertes parecen elevarse hacia el cielo, siguiendo la dirección marcada por las flechas de los pináculos y chapiteles, en tanto que los ventanales, lanceolados, también marcan un destino vertical, ascendente.

Pero también es cierto que en el interior de las naves góticas el elemento protagonista es la luz, una luz brillante y densa, que cae hacia el interior desde los gigantescos vitrales, provocando una vibración lumínica en la estructura pétrea y en el ambiente del gran templo.

OCHO SIGLOS DE VITRALES.

Las mejores catedrales góticas –Chartres, Bourges, Reims, París o León- tienen en sus vidrieras un patrimonio fundamental, que acumula la obra de maestros vidrieros desde el siglo XII a la actualidad. Nunca han dejado de hacerse obras magistrales. Si en Chartres nos maravilla Notre-Dame de la Belle Verrière, de factura medieval, en Reims lo hará el meritorio trabajo de Marc Chagall... Ocho siglos por...

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  • Autor: Desconocido
  • Fotos: 7
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  • Referencia: 4000011791

Tal vez el espíritu del arte gótico radica en la luz indescifrable de las vidrieras; en esa luz tamizada que parece adquirir corporeidad en el interior de los grandes templos que emergieron hace muchos siglos entre los caseríos medievales, impulsados por la fe y el vigor de un pueblo que salía con fuerza de una sima de la historia.

Es cierto que las formas del gótico son estilizadas y altivas. Agujas y contrafuertes parecen elevarse hacia el cielo, siguiendo la dirección marcada por las flechas de los pináculos y chapiteles, en tanto que los ventanales, lanceolados, también marcan un destino vertical, ascendente.

Pero también es cierto que en el interior de las naves góticas el elemento protagonista es la luz, una luz brillante y densa, que cae hacia el interior desde los gigantescos vitrales, provocando una vibración lumínica en la estructura pétrea y en el ambiente del gran templo.

OCHO SIGLOS DE VITRALES.

Las mejores catedrales góticas –Chartres, Bourges, Reims, París o León- tienen en sus vidrieras un patrimonio fundamental, que acumula la obra de maestros vidrieros desde el siglo XII a la actualidad. Nunca han dejado de hacerse obras magistrales. Si en Chartres nos maravilla Notre-Dame de la Belle Verrière, de factura medieval, en Reims lo hará el meritorio trabajo de Marc Chagall... Ocho siglos por...

  • Fecha: 06/02/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Desconocido
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  • Palabras: 1572
  • Referencia: 4000011791

Tal vez el espíritu del arte gótico radica en la luz indescifrable de las vidrieras; en esa luz tamizada que parece adquirir corporeidad en el interior de los grandes templos que emergieron hace muchos siglos entre los caseríos medievales, impulsados por la fe y el vigor de un pueblo que salía con fuerza de una sima de la historia.

Es cierto que las formas del gótico son estilizadas y altivas. Agujas y contrafuertes parecen elevarse hacia el cielo, siguiendo la dirección marcada por las flechas de los pináculos y chapiteles, en tanto que los ventanales, lanceolados, también marcan un destino vertical, ascendente.

Pero también es cierto que en el interior de las naves góticas el elemento protagonista es la luz, una luz brillante y densa, que cae hacia el interior desde los gigantescos vitrales, provocando una vibración lumínica en la estructura pétrea y en el ambiente del gran templo.

OCHO SIGLOS DE VITRALES.

Las mejores catedrales góticas –Chartres, Bourges, Reims, París o León- tienen en sus vidrieras un patrimonio fundamental, que acumula la obra de maestros vidrieros desde el siglo XII a la actualidad. Nunca han dejado de hacerse obras magistrales. Si en Chartres nos maravilla Notre-Dame de la Belle Verrière, de factura medieval, en Reims lo hará el meritorio trabajo de Marc Chagall... Ocho siglos por...

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  • Referencia: 4000011791

Tal vez el espíritu del arte gótico radica en la luz indescifrable de las vidrieras; en esa luz tamizada que parece adquirir corporeidad en el interior de los grandes templos que emergieron hace muchos siglos entre los caseríos medievales, impulsados por la fe y el vigor de un pueblo que salía con fuerza de una sima de la historia.

Es cierto que las formas del gótico son estilizadas y altivas. Agujas y contrafuertes parecen elevarse hacia el cielo, siguiendo la dirección marcada por las flechas de los pináculos y chapiteles, en tanto que los ventanales, lanceolados, también marcan un destino vertical, ascendente.

Pero también es cierto que en el interior de las naves góticas el elemento protagonista es la luz, una luz brillante y densa, que cae hacia el interior desde los gigantescos vitrales, provocando una vibración lumínica en la estructura pétrea y en el ambiente del gran templo.

OCHO SIGLOS DE VITRALES.

Las mejores catedrales góticas –Chartres, Bourges, Reims, París o León- tienen en sus vidrieras un patrimonio fundamental, que acumula la obra de maestros vidrieros desde el siglo XII a la actualidad. Nunca han dejado de hacerse obras magistrales. Si en Chartres nos maravilla Notre-Dame de la Belle Verrière, de factura medieval, en Reims lo hará el meritorio trabajo de Marc Chagall... Ocho siglos por...

  • Fecha: 06/02/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Desconocido
  • Fotos: 7
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  • Referencia: 4000011791

Tal vez el espíritu del arte gótico radica en la luz indescifrable de las vidrieras; en esa luz tamizada que parece adquirir corporeidad en el interior de los grandes templos que emergieron hace muchos siglos entre los caseríos medievales, impulsados por la fe y el vigor de un pueblo que salía con fuerza de una sima de la historia.

Es cierto que las formas del gótico son estilizadas y altivas. Agujas y contrafuertes parecen elevarse hacia el cielo, siguiendo la dirección marcada por las flechas de los pináculos y chapiteles, en tanto que los ventanales, lanceolados, también marcan un destino vertical, ascendente.

Pero también es cierto que en el interior de las naves góticas el elemento protagonista es la luz, una luz brillante y densa, que cae hacia el interior desde los gigantescos vitrales, provocando una vibración lumínica en la estructura pétrea y en el ambiente del gran templo.

OCHO SIGLOS DE VITRALES.

Las mejores catedrales góticas –Chartres, Bourges, Reims, París o León- tienen en sus vidrieras un patrimonio fundamental, que acumula la obra de maestros vidrieros desde el siglo XII a la actualidad. Nunca han dejado de hacerse obras magistrales. Si en Chartres nos maravilla Notre-Dame de la Belle Verrière, de factura medieval, en Reims lo hará el meritorio trabajo de Marc Chagall... Ocho siglos por...

  • Fecha: 06/02/2004 12:00 (UTC)
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Tal vez el espíritu del arte gótico radica en la luz indescifrable de las vidrieras; en esa luz tamizada que parece adquirir corporeidad en el interior de los grandes templos que emergieron hace muchos siglos entre los caseríos medievales, impulsados por la fe y el vigor de un pueblo que salía con fuerza de una sima de la historia.

Es cierto que las formas del gótico son estilizadas y altivas. Agujas y contrafuertes parecen elevarse hacia el cielo, siguiendo la dirección marcada por las flechas de los pináculos y chapiteles, en tanto que los ventanales, lanceolados, también marcan un destino vertical, ascendente.

Pero también es cierto que en el interior de las naves góticas el elemento protagonista es la luz, una luz brillante y densa, que cae hacia el interior desde los gigantescos vitrales, provocando una vibración lumínica en la estructura pétrea y en el ambiente del gran templo.

OCHO SIGLOS DE VITRALES.

Las mejores catedrales góticas –Chartres, Bourges, Reims, París o León- tienen en sus vidrieras un patrimonio fundamental, que acumula la obra de maestros vidrieros desde el siglo XII a la actualidad. Nunca han dejado de hacerse obras magistrales. Si en Chartres nos maravilla Notre-Dame de la Belle Verrière, de factura medieval, en Reims lo hará el meritorio trabajo de Marc Chagall... Ocho siglos por...

Contenidos del Reportaje:

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Se pide el título de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO para las vidrieras de la catedral de León, España. Imagen del ábside. Fotografía de Edilesa

Exterior de la catedral de León, la más francesa de las catedrales españolas. Fotografía de Edilesa

La cabeza de Wissembourg -entorno al 1060- se considera como la primera vidriera en la que se representó una figura, previsiblemente un Cristo. Está en el museo de la catedral de Estrasburgo. Fotografía de guiarte.com

Vidiera del siglo XV, de Peter Hemmel d´Andlau. Museo de la Obra de la Catedral de Estrasburgo. guiarte.com

Otra mirada a la catedral de León, desde la nave central. Los leoneses dicen que su catedral no tiene paredes, sólo cristal. Imagen de Edilesa.

Otra gran catedral gótica francesa es la de Bourges, con vidieras de todos los tiempos, como ésta relativamente moderna. Imagen de guiarte.com

Una de las grandes catedrales dañadas por la Segunda Guerra Mundial fue la de Reims. entre los maestros vidrieros que han repuesto aquel monumento encontramos a Chagall, autor de estas vidrieras. Fotografía de guiarte.com

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