Reportaje

01/03/2004 12:00 (UTC)

DEPORTES

Kahn, el ocaso de un coloso

  • Fecha: 01/03/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Antonio Muñoz Vélez
  • Fotos: 8
  • Palabras: 1359
  • Referencia: 4000012163

A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

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A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

  • Fecha: 01/03/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Antonio Muñoz Vélez
  • Fotos: 8
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  • Referencia: 4000012163

A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

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  • Fotos: 8
  • Palabras: 1359
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A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

  • Fecha: 01/03/2004 12:00 (UTC)
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A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

  • Fecha: 01/03/2004 12:00 (UTC)
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A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

  • Fecha: 01/03/2004 12:00 (UTC)
  • Autor: Antonio Muñoz Vélez
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A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

  • Fecha: 01/03/2004 12:00 (UTC)
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A sus 34 años, Oliver Kahn atraviesa uno de los momentos más bajos de su ya dilatada carrera. Incapaz de enderezar la mala temporada de su club, el Bayern de Munich, el hasta hace poco imbatible guardameta y capitán de la selección alemana, acosado por problemas personales y molestias físicas, ya no inspira el temor de antaño. Pero sus declaraciones siguen siendo tan polémicas como siempre.

“Si hace falta, ganaré yo solo el partido en Madrid”. Así, sin una pizca de ironía, se despachaba Kahn el pasado 25 de febrero, un día después de que su equipo, el Bayern, empatara en casa (1-1) frente al Real Madrid, en el partido de ida de los octavos de la Liga de Campeones.

Parecería otra bravuconada del rubio e imponente portero alemán, si no fuera porque aquel empate tuvo un claro culpable: él mismo. Fue Kahn, y no otro, quien en el minuto 82 se ‘tragó’ un disparo de Roberto Carlos cuando su equipo ganaba 1-0. El balón se le escapó de las manos, y se coló mansamente en la portería.

Kahn se había empeñado en jugar ese partido, pese a que no estaba en las mejores condiciones. Un problema de espalda –motivado, según las malas lenguas, por la obsesiva afición que últimamente tiene por el golf- le obligó a aplicarse 15 inyecciones poco antes del choque.

Pero él mismo se encargó de descartar luego que su pifia se debiera a problemas físicos: “Aunque me hubieran faltado los dos brazos...

Contenidos del Reportaje:

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Oliver Kahn, durante un entrenamiento con el Bayern, el pasado 26 de febrero. Dos días antes, el equipo muniqués empató contra el Real Madrid, tras un grave error del guardameta alemán.

Kahn se lamenta tras su error en el partido contra el Real Madrid, durante la eliminatoria de la Liga de Campeones, el pasado 24 de febrero.

De izquierda a derecha, Gianluigi Buffon, del Juventus de Turín; Iker Casillas, del Real Madrid, y Oliver Kahn, del Bayern Munich.

Oliver Kahn, durante una rueda de prensa en Rottach (Alemania), en diciembre de 2003

Kahn, lamentándose al término del encuentro en el que Brasil se coronó pentacampeona del mundo, al derrotar 2-0 a Alemania en el Estadio Internacional de Yokohama, en la final del mundial Corea-Japón 2002.

Kahn, gritando durante un partido de la Bundesliga alemana, en octubre de 2003.

Kahn, durante un entrenamiento en enero pasado

El portero del Bayern de Munich, celebrando la victoria final de su equipo en la Bundesliga, el 17 May 2003.

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