12/05/2026 23:00 (UTC)
Del detalle delicado al protagonismo absoluto, el encaje vive una nueva edad dorada. Las pasarelas internacionales lo han situado en el centro del discurso estético, mientras diseñadores y celebridades lo reinterpretan lejos de su imagen más clásica. En 2026, este tejido histórico se consolida a través de nuevas siluetas y contrastes.
Lejos de limitarse a la lencería o a la estética nupcial, el encaje se impone como un detalle versátil que oscila entre la sofisticación y la transgresión, y que se introduce sin miedo tanto en eventos sofisticados como en prendas de aire desenfadado del día a día. El encaje nació como una técnica artesanal vinculada al lujo europeo. Durante siglos, fue sinónimo de estatus, reservado a la nobleza y utilizado en cuellos, puños o vestidos ceremoniales. Su evolución ha sido constante, pasando del trabajo manual a la producción industrial, lo que permitió democratizar su uso. Sin embargo, su carga simbólica —asociada a la feminidad, la sensualidad y el refinamiento— ha permanecido intacta. Esa dualidad entre tradición y modernidad explica su capacidad para reaparecer en distintos momentos históricos, adaptándose a los códigos de cada época.Las colecciones recientes lo sitúan como eje central del diseño. Firmas como Fendi lo han convertido en protagonista en sus desfiles de...
Del detalle delicado al protagonismo absoluto, el encaje vive una nueva edad dorada. Las pasarelas internacionales lo han situado en el centro del discurso estético, mientras diseñadores y celebridades lo reinterpretan lejos de su imagen más clásica. En 2026, este tejido histórico se consolida a través de nuevas siluetas y contrastes.
Lejos de limitarse a la lencería o a la estética nupcial, el encaje se impone como un detalle versátil que oscila entre la sofisticación y la transgresión, y que se introduce sin miedo tanto en eventos sofisticados como en prendas de aire desenfadado del día a día. El encaje nació como una técnica artesanal vinculada al lujo europeo. Durante siglos, fue sinónimo de estatus, reservado a la nobleza y utilizado en cuellos, puños o vestidos ceremoniales. Su evolución ha sido constante, pasando del trabajo manual a la producción industrial, lo que permitió democratizar su uso. Sin embargo, su carga simbólica —asociada a la feminidad, la sensualidad y el refinamiento— ha permanecido intacta. Esa dualidad entre tradición y modernidad explica su capacidad para reaparecer en distintos momentos históricos, adaptándose a los códigos de cada época.Las colecciones recientes lo sitúan como eje central del diseño. Firmas como Fendi lo han convertido en protagonista en sus desfiles de...
Del detalle delicado al protagonismo absoluto, el encaje vive una nueva edad dorada. Las pasarelas internacionales lo han situado en el centro del discurso estético, mientras diseñadores y celebridades lo reinterpretan lejos de su imagen más clásica. En 2026, este tejido histórico se consolida a través de nuevas siluetas y contrastes.
Lejos de limitarse a la lencería o a la estética nupcial, el encaje se impone como un detalle versátil que oscila entre la sofisticación y la transgresión, y que se introduce sin miedo tanto en eventos sofisticados como en prendas de aire desenfadado del día a día. El encaje nació como una técnica artesanal vinculada al lujo europeo. Durante siglos, fue sinónimo de estatus, reservado a la nobleza y utilizado en cuellos, puños o vestidos ceremoniales. Su evolución ha sido constante, pasando del trabajo manual a la producción industrial, lo que permitió democratizar su uso. Sin embargo, su carga simbólica —asociada a la feminidad, la sensualidad y el refinamiento— ha permanecido intacta. Esa dualidad entre tradición y modernidad explica su capacidad para reaparecer en distintos momentos históricos, adaptándose a los códigos de cada época.Las colecciones recientes lo sitúan como eje central del diseño. Firmas como Fendi lo han convertido en protagonista en sus desfiles de...
Del detalle delicado al protagonismo absoluto, el encaje vive una nueva edad dorada. Las pasarelas internacionales lo han situado en el centro del discurso estético, mientras diseñadores y celebridades lo reinterpretan lejos de su imagen más clásica. En 2026, este tejido histórico se consolida a través de nuevas siluetas y contrastes.
Lejos de limitarse a la lencería o a la estética nupcial, el encaje se impone como un detalle versátil que oscila entre la sofisticación y la transgresión, y que se introduce sin miedo tanto en eventos sofisticados como en prendas de aire desenfadado del día a día. El encaje nació como una técnica artesanal vinculada al lujo europeo. Durante siglos, fue sinónimo de estatus, reservado a la nobleza y utilizado en cuellos, puños o vestidos ceremoniales. Su evolución ha sido constante, pasando del trabajo manual a la producción industrial, lo que permitió democratizar su uso. Sin embargo, su carga simbólica —asociada a la feminidad, la sensualidad y el refinamiento— ha permanecido intacta. Esa dualidad entre tradición y modernidad explica su capacidad para reaparecer en distintos momentos históricos, adaptándose a los códigos de cada época.Las colecciones recientes lo sitúan como eje central del diseño. Firmas como Fendi lo han convertido en protagonista en sus desfiles de...
Story content:
Es un tejido de aire romántico que vuelve en esta primavera y verano. Foto cedida por Maje
El encaje se reinventa en nuevas formas y acabados para salir a la calle. Foto cedida por Sandro
También se incorpora de forma más sutil rematando bajos de vestidos o a modo de detalle. Foto cedida por Desigual
Hay firmas que hacen del encaje un sello, como Dolce & Gabbana. EFE/EPA/MATTEO CORNER
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