Reportaje

ELENA BENARROCH, EL LUJO EN LA PIEL

  • Fecha: 13/08/2001 12:00 (UTC)
  • Fotos: 2
  • Palabras: 891
  • Referencia: 4000003717

- En Nueva York abrió por primera vez su tienda en 1986, en plena Madison Avenue, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Un año antes había recogido el American Legend por presentar la mejor colección de ese año

- Su objetivo es suprimir la ostentación de una prenda que por tradición se ha asociado a mujeres de cierta edad, y ha querido dirigir también a hombres y acercarla a un público joven tanto femenino como masculino



- “Mi marido es el que me ha empujado a emprender el camino. Aprendí con él todo lo que había que saber de pieles, a distinguir una marmota de un zorro, un visón salvaje de uno de criadero”

Nació en Tánger (Marruecos), en una familia judía, una cultura que lleva impregnada en los genes y que trata de transmitir a sus hijos, Yael, su musa, y Jaime. Elena Benarroch llega, por su matrimonio con Adolfo Barnatán, y con tan sólo 18 años, a conocer en profundidad el mundo de las pieles, el cuero, el ante, el visón. Un mundo nuevo que ha convertido en su vida con tratamientos novedosos y diseños vanguardistas.

Nunca se ha considerado una mujer convencional y, sin romper moldes de una manera radical, ha ido haciendo su propia revolución, con la lógica constante de una hormiga.

Su marido ha sido su gran apoyo, su maestro, su pigmalión en el oficio, y hacia él dirige todas las miradas y todos los halagos.

“Mi marido es el que me ha empujado a emprender el camino. Aprendí con él todo lo que había que saber de pieles, a distinguir una marmota de un zorro, un visón salvaje de uno de criadero”, afirma ahora que ha pasado el tiempo y se confiesa satisfecha.

A los 30 años, Nueva York...

  • Fecha: 13/08/2001 12:00 (UTC)
  • Fotos: 2
  • Palabras: 891
  • Referencia: 4000003717

- En Nueva York abrió por primera vez su tienda en 1986, en plena Madison Avenue, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. Un año antes había recogido el American Legend por presentar la mejor colección de ese año

- Su objetivo es suprimir la ostentación de una prenda que por tradición se ha asociado a mujeres de cierta edad, y ha querido dirigir también a hombres y acercarla a un público joven tanto femenino como masculino



- “Mi marido es el que me ha empujado a emprender el camino. Aprendí con él todo lo que había que saber de pieles, a distinguir una marmota de un zorro, un visón salvaje de uno de criadero”

Nació en Tánger (Marruecos), en una familia judía, una cultura que lleva impregnada en los genes y que trata de transmitir a sus hijos, Yael, su musa, y Jaime. Elena Benarroch llega, por su matrimonio con Adolfo Barnatán, y con tan sólo 18 años, a conocer en profundidad el mundo de las pieles, el cuero, el ante, el visón. Un mundo nuevo que ha convertido en su vida con tratamientos novedosos y diseños vanguardistas.

Nunca se ha considerado una mujer convencional y, sin romper moldes de una manera radical, ha ido haciendo su propia revolución, con la lógica constante de una hormiga.

Su marido ha sido su gran apoyo, su maestro, su pigmalión en el oficio, y hacia él dirige todas las miradas y todos los halagos.

“Mi marido es el que me ha empujado a emprender el camino. Aprendí con él todo lo que había que saber de pieles, a distinguir una marmota de un zorro, un visón salvaje de uno de criadero”, afirma ahora que ha pasado el tiempo y se confiesa satisfecha.

A los 30 años, Nueva York...

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