Reportaje

01/10/2010 12:00 (UTC)

CINE

La codicia nunca duerme

Hace 23 años, un joven Michael Douglas interpretaba en Wall Street a un inversor corrupto y ambicioso, capaz de saltarse las más elementales reglas de la ética con tal de ganar dinero. Fue una premonición de lo que vendría después: aquel personaje, Gordon Gekko, ha sido, sin fisuras, la viva imagen de los "tiburones" que en el año 2008 provocaron la mayor crisis económica de la historia. Hoy, su creador, Oliver Stone, le saca de la cárcel para mostrar con toda crudeza de lo que es capaz un hombre por codicia.

DESTACADOS.

--Lo que fue una historia de bandidos de las altas finanzas en NY hoy es un relato de podredumbre global, de ambiciones sin fronteras y de inmoralidad a gran escala en los comportamientos de quienes debían dar ejemplo.

--Ambientada en 2008, la película muestra una sociedad ignorante de lo que se le viene encima.

--El Óscar que Douglas consiguió en 1987 también debería tener segunda parte.

Si Oliver Stone resultó dolorosamente premonitorio en 1987 con su cruda imagen de los "tiburones" de Wall Street, la calle más famosa de Nueva York -y del mundo-, la continuación de aquella historia pone los pelos de punta.

A pesar de que "el malo" ha acabado en la cárcel y ha cumplido una durísima condena que, según él, no se impone "ni a los asesinos", su vuelta a la calle no significa en absoluto que se haya regenerado.

En "Wall Street: Money never sleeps" no hay lugar para la misericordia. Las piezas del mecanismo económico de la ambición y los trapos sucios de un país que mide su...

Hace 23 años, un joven Michael Douglas interpretaba en Wall Street a un inversor corrupto y ambicioso, capaz de saltarse las más elementales reglas de la ética con tal de ganar dinero. Fue una premonición de lo que vendría después: aquel personaje, Gordon Gekko, ha sido, sin fisuras, la viva imagen de los "tiburones" que en el año 2008 provocaron la mayor crisis económica de la historia. Hoy, su creador, Oliver Stone, le saca de la cárcel para mostrar con toda crudeza de lo que es capaz un hombre por codicia.

DESTACADOS.

--Lo que fue una historia de bandidos de las altas finanzas en NY hoy es un relato de podredumbre global, de ambiciones sin fronteras y de inmoralidad a gran escala en los comportamientos de quienes debían dar ejemplo.

--Ambientada en 2008, la película muestra una sociedad ignorante de lo que se le viene encima.

--El Óscar que Douglas consiguió en 1987 también debería tener segunda parte.

Si Oliver Stone resultó dolorosamente premonitorio en 1987 con su cruda imagen de los "tiburones" de Wall Street, la calle más famosa de Nueva York -y del mundo-, la continuación de aquella historia pone los pelos de punta.

A pesar de que "el malo" ha acabado en la cárcel y ha cumplido una durísima condena que, según él, no se impone "ni a los asesinos", su vuelta a la calle no significa en absoluto que se haya regenerado.

En "Wall Street: Money never sleeps" no hay lugar para la misericordia. Las piezas del mecanismo económico de la ambición y los trapos sucios de un país que mide su...

Hace 23 años, un joven Michael Douglas interpretaba en Wall Street a un inversor corrupto y ambicioso, capaz de saltarse las más elementales reglas de la ética con tal de ganar dinero. Fue una premonición de lo que vendría después: aquel personaje, Gordon Gekko, ha sido, sin fisuras, la viva imagen de los "tiburones" que en el año 2008 provocaron la mayor crisis económica de la historia. Hoy, su creador, Oliver Stone, le saca de la cárcel para mostrar con toda crudeza de lo que es capaz un hombre por codicia.

DESTACADOS.

--Lo que fue una historia de bandidos de las altas finanzas en NY hoy es un relato de podredumbre global, de ambiciones sin fronteras y de inmoralidad a gran escala en los comportamientos de quienes debían dar ejemplo.

--Ambientada en 2008, la película muestra una sociedad ignorante de lo que se le viene encima.

--El Óscar que Douglas consiguió en 1987 también debería tener segunda parte.

Si Oliver Stone resultó dolorosamente premonitorio en 1987 con su cruda imagen de los "tiburones" de Wall Street, la calle más famosa de Nueva York -y del mundo-, la continuación de aquella historia pone los pelos de punta.

A pesar de que "el malo" ha acabado en la cárcel y ha cumplido una durísima condena que, según él, no se impone "ni a los asesinos", su vuelta a la calle no significa en absoluto que se haya regenerado.

En "Wall Street: Money never sleeps" no hay lugar para la misericordia. Las piezas del mecanismo económico de la ambición y los trapos sucios de un país que mide su...

Contenidos del Reportaje:

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El actor estadounidense Michael Douglas en el 63º Festival de Cine de Cannes (Francia).

El director estadounidense Oliver Stone (d) y el actor estadounidense Michael Douglas en la presentación de su película "Wall Street: Money never sleeps".

El actor estadounidense Michael Douglas (d) y su esposa, la actriz galesa Catherine Zeta-Jones (d).

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