08/02/2026 00:00 (UTC)
Rojeces persistentes, tono apagado, deshidratación, pequeños brotes o una mirada cansada completan la radiografía facial tras pasar un catarro. La piel suele reflejar un desequilibrio que va más allá de lo estético, y el resfriado común altera los mecanismos de defensa cutáneos y ralentiza su capacidad de regeneración.
La facialista Cristina Galmiche lleva más de tres décadas trabajando de forma personalizada la piel y la forma en la que ésta reacciona al estilo de vida, la genética o los factores externos, y explica por qué ocurre y cuáles son las claves para devolverle la luz y el confort al rostro cuando el cuerpo empieza a recuperarse.La piel como espejo del organismo.El espejo suele ser implacable después de un catarro. Aunque la fiebre haya desaparecido y la congestión nasal empiece a remitir, la piel continúa mostrando signos evidentes de fatiga. No se trata de una percepción subjetiva ni de una cuestión puntual ligada al frío del invierno. La piel, como órgano vivo, acusa el impacto del resfriado y necesita tiempo y cuidados específicos para volver a su estado habitual.“La piel es un órgano inteligente, pero cuando el cuerpo está debilitado, también lo acusa”, explica Cristina Galmiche, visagista referencia en España. Durante un catarro, el organismo prioriza la respuesta inmunitaria y la...
Rojeces persistentes, tono apagado, deshidratación, pequeños brotes o una mirada cansada completan la radiografía facial tras pasar un catarro. La piel suele reflejar un desequilibrio que va más allá de lo estético, y el resfriado común altera los mecanismos de defensa cutáneos y ralentiza su capacidad de regeneración.
La facialista Cristina Galmiche lleva más de tres décadas trabajando de forma personalizada la piel y la forma en la que ésta reacciona al estilo de vida, la genética o los factores externos, y explica por qué ocurre y cuáles son las claves para devolverle la luz y el confort al rostro cuando el cuerpo empieza a recuperarse.La piel como espejo del organismo.El espejo suele ser implacable después de un catarro. Aunque la fiebre haya desaparecido y la congestión nasal empiece a remitir, la piel continúa mostrando signos evidentes de fatiga. No se trata de una percepción subjetiva ni de una cuestión puntual ligada al frío del invierno. La piel, como órgano vivo, acusa el impacto del resfriado y necesita tiempo y cuidados específicos para volver a su estado habitual.“La piel es un órgano inteligente, pero cuando el cuerpo está debilitado, también lo acusa”, explica Cristina Galmiche, visagista referencia en España. Durante un catarro, el organismo prioriza la respuesta inmunitaria y la...
Rojeces persistentes, tono apagado, deshidratación, pequeños brotes o una mirada cansada completan la radiografía facial tras pasar un catarro. La piel suele reflejar un desequilibrio que va más allá de lo estético, y el resfriado común altera los mecanismos de defensa cutáneos y ralentiza su capacidad de regeneración.
La facialista Cristina Galmiche lleva más de tres décadas trabajando de forma personalizada la piel y la forma en la que ésta reacciona al estilo de vida, la genética o los factores externos, y explica por qué ocurre y cuáles son las claves para devolverle la luz y el confort al rostro cuando el cuerpo empieza a recuperarse.La piel como espejo del organismo.El espejo suele ser implacable después de un catarro. Aunque la fiebre haya desaparecido y la congestión nasal empiece a remitir, la piel continúa mostrando signos evidentes de fatiga. No se trata de una percepción subjetiva ni de una cuestión puntual ligada al frío del invierno. La piel, como órgano vivo, acusa el impacto del resfriado y necesita tiempo y cuidados específicos para volver a su estado habitual.“La piel es un órgano inteligente, pero cuando el cuerpo está debilitado, también lo acusa”, explica Cristina Galmiche, visagista referencia en España. Durante un catarro, el organismo prioriza la respuesta inmunitaria y la...
Story content:
El mal descanso y la congestión ralentizan la regeneración nocturna de la piel. Foto cedida por Cristina Galmiche
Rojeces, deshidratación y tono apagado: el catarro también deja huella en la piel. Foto cedida por Cristina Galmiche
“La piel es un órgano inteligente, pero cuando el cuerpo está debilitado, también lo acusa”, explica Cristina Galmiche, en la imagen. Foto cedida.
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