23/07/2003 12:00 (UTC)
Arantxa Sánchez-Vicario, la mejor tenista española de todos los tiempos, se encuentra en el mejor momento de su vida, tras abandonar las canchas de tenis el pasado mes de noviembre y tomarse un año sabático para disfrutar de su vida personal. “No echo nada de menos la competición”, asegura tras nueve meses de retirada y 17 años de vida profesional dedicada en cuerpo y alma al deporte de la raqueta.
“Ahora puedo montar a caballo, correr en moto o deslizarme por el mar en una moto de agua tan rápido como desee sin el peligro de lesionarme, o dedicarme tranquilamente a leer o pasear por la playa o la montaña”, subraya, pletórica de vida, esta joven de 31 años a la que desde muy niña se la “programó” para ser tenista, rodeada de sus progenitores y de sus hermanos mayores, Emilio, un “crack” en esa época y Marisa y Javier, a quienes emulaba mientras empezaba a jugar con las raquetas.Acompañada desde que abandonó el tenis por su anterior entrenador y actual pareja, Antonio Hernández, Arantxa se ha dedicado estos meses a disfrutar de la vida, tras una boda de boato y un matrimonio fallido de tan sólo diez meses con el periodista deportivo Johan Vehils, roto sorpresivamente pese al enfado de sus padres. A partir de este momento, la “niña” tomó las riendas de su vida personal. Y, este año, Arantxa, con una imagen mucho más femenina que cuando era la “reina de las pistas”, se ha dedicado...
Arantxa Sánchez-Vicario, la mejor tenista española de todos los tiempos, se encuentra en el mejor momento de su vida, tras abandonar las canchas de tenis el pasado mes de noviembre y tomarse un año sabático para disfrutar de su vida personal. “No echo nada de menos la competición”, asegura tras nueve meses de retirada y 17 años de vida profesional dedicada en cuerpo y alma al deporte de la raqueta.
“Ahora puedo montar a caballo, correr en moto o deslizarme por el mar en una moto de agua tan rápido como desee sin el peligro de lesionarme, o dedicarme tranquilamente a leer o pasear por la playa o la montaña”, subraya, pletórica de vida, esta joven de 31 años a la que desde muy niña se la “programó” para ser tenista, rodeada de sus progenitores y de sus hermanos mayores, Emilio, un “crack” en esa época y Marisa y Javier, a quienes emulaba mientras empezaba a jugar con las raquetas.Acompañada desde que abandonó el tenis por su anterior entrenador y actual pareja, Antonio Hernández, Arantxa se ha dedicado estos meses a disfrutar de la vida, tras una boda de boato y un matrimonio fallido de tan sólo diez meses con el periodista deportivo Johan Vehils, roto sorpresivamente pese al enfado de sus padres. A partir de este momento, la “niña” tomó las riendas de su vida personal. Y, este año, Arantxa, con una imagen mucho más femenina que cuando era la “reina de las pistas”, se ha dedicado...
Arantxa Sánchez-Vicario, la mejor tenista española de todos los tiempos, se encuentra en el mejor momento de su vida, tras abandonar las canchas de tenis el pasado mes de noviembre y tomarse un año sabático para disfrutar de su vida personal. “No echo nada de menos la competición”, asegura tras nueve meses de retirada y 17 años de vida profesional dedicada en cuerpo y alma al deporte de la raqueta.
“Ahora puedo montar a caballo, correr en moto o deslizarme por el mar en una moto de agua tan rápido como desee sin el peligro de lesionarme, o dedicarme tranquilamente a leer o pasear por la playa o la montaña”, subraya, pletórica de vida, esta joven de 31 años a la que desde muy niña se la “programó” para ser tenista, rodeada de sus progenitores y de sus hermanos mayores, Emilio, un “crack” en esa época y Marisa y Javier, a quienes emulaba mientras empezaba a jugar con las raquetas.Acompañada desde que abandonó el tenis por su anterior entrenador y actual pareja, Antonio Hernández, Arantxa se ha dedicado estos meses a disfrutar de la vida, tras una boda de boato y un matrimonio fallido de tan sólo diez meses con el periodista deportivo Johan Vehils, roto sorpresivamente pese al enfado de sus padres. A partir de este momento, la “niña” tomó las riendas de su vida personal. Y, este año, Arantxa, con una imagen mucho más femenina que cuando era la “reina de las pistas”, se ha dedicado...
Arantxa Sánchez-Vicario, la mejor tenista española de todos los tiempos, se encuentra en el mejor momento de su vida, tras abandonar las canchas de tenis el pasado mes de noviembre y tomarse un año sabático para disfrutar de su vida personal. “No echo nada de menos la competición”, asegura tras nueve meses de retirada y 17 años de vida profesional dedicada en cuerpo y alma al deporte de la raqueta.
“Ahora puedo montar a caballo, correr en moto o deslizarme por el mar en una moto de agua tan rápido como desee sin el peligro de lesionarme, o dedicarme tranquilamente a leer o pasear por la playa o la montaña”, subraya, pletórica de vida, esta joven de 31 años a la que desde muy niña se la “programó” para ser tenista, rodeada de sus progenitores y de sus hermanos mayores, Emilio, un “crack” en esa época y Marisa y Javier, a quienes emulaba mientras empezaba a jugar con las raquetas.Acompañada desde que abandonó el tenis por su anterior entrenador y actual pareja, Antonio Hernández, Arantxa se ha dedicado estos meses a disfrutar de la vida, tras una boda de boato y un matrimonio fallido de tan sólo diez meses con el periodista deportivo Johan Vehils, roto sorpresivamente pese al enfado de sus padres. A partir de este momento, la “niña” tomó las riendas de su vida personal. Y, este año, Arantxa, con una imagen mucho más femenina que cuando era la “reina de las pistas”, se ha dedicado...
Arantxa Sánchez-Vicario, la mejor tenista española de todos los tiempos, se encuentra en el mejor momento de su vida, tras abandonar las canchas de tenis el pasado mes de noviembre y tomarse un año sabático para disfrutar de su vida personal. “No echo nada de menos la competición”, asegura tras nueve meses de retirada y 17 años de vida profesional dedicada en cuerpo y alma al deporte de la raqueta.
“Ahora puedo montar a caballo, correr en moto o deslizarme por el mar en una moto de agua tan rápido como desee sin el peligro de lesionarme, o dedicarme tranquilamente a leer o pasear por la playa o la montaña”, subraya, pletórica de vida, esta joven de 31 años a la que desde muy niña se la “programó” para ser tenista, rodeada de sus progenitores y de sus hermanos mayores, Emilio, un “crack” en esa época y Marisa y Javier, a quienes emulaba mientras empezaba a jugar con las raquetas.Acompañada desde que abandonó el tenis por su anterior entrenador y actual pareja, Antonio Hernández, Arantxa se ha dedicado estos meses a disfrutar de la vida, tras una boda de boato y un matrimonio fallido de tan sólo diez meses con el periodista deportivo Johan Vehils, roto sorpresivamente pese al enfado de sus padres. A partir de este momento, la “niña” tomó las riendas de su vida personal. Y, este año, Arantxa, con una imagen mucho más femenina que cuando era la “reina de las pistas”, se ha dedicado...
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La ex tenista dice sentirse muy bien con su nueva vida.
Arancha Sánchez Vicario junto a sus padres
Arancha Sánche Vicario
Arancha Sánchez Vicario
Arancha Sánchez Vicario
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