13/05/2005 12:00 (UTC)
La representación del cuerpo de la mujer se convirtió en medio de expresión de Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), un hombre que creía que un buen pintor era aquel que se servía de la inteligencia y la cultura para plasmar lo bello, que no era sino aquello que destacaba por su intensidad. La exposición “Saura. Damas” que alberga la Fundación March en Madrid recorre y estudia su trayectoria pictórica a través de la mujer, un tema recurrente a lo largo de su carrera.
Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
La representación del cuerpo de la mujer se convirtió en medio de expresión de Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), un hombre que creía que un buen pintor era aquel que se servía de la inteligencia y la cultura para plasmar lo bello, que no era sino aquello que destacaba por su intensidad. La exposición “Saura. Damas” que alberga la Fundación March en Madrid recorre y estudia su trayectoria pictórica a través de la mujer, un tema recurrente a lo largo de su carrera.
Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
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Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
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Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
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Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
La representación del cuerpo de la mujer se convirtió en medio de expresión de Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), un hombre que creía que un buen pintor era aquel que se servía de la inteligencia y la cultura para plasmar lo bello, que no era sino aquello que destacaba por su intensidad. La exposición “Saura. Damas” que alberga la Fundación March en Madrid recorre y estudia su trayectoria pictórica a través de la mujer, un tema recurrente a lo largo de su carrera.
Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
La representación del cuerpo de la mujer se convirtió en medio de expresión de Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), un hombre que creía que un buen pintor era aquel que se servía de la inteligencia y la cultura para plasmar lo bello, que no era sino aquello que destacaba por su intensidad. La exposición “Saura. Damas” que alberga la Fundación March en Madrid recorre y estudia su trayectoria pictórica a través de la mujer, un tema recurrente a lo largo de su carrera.
Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
La representación del cuerpo de la mujer se convirtió en medio de expresión de Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), un hombre que creía que un buen pintor era aquel que se servía de la inteligencia y la cultura para plasmar lo bello, que no era sino aquello que destacaba por su intensidad. La exposición “Saura. Damas” que alberga la Fundación March en Madrid recorre y estudia su trayectoria pictórica a través de la mujer, un tema recurrente a lo largo de su carrera.
Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998), uno de los pintores más importantes de la posguerra española, dio sus primeras pinceladas cuando la tuberculosis le postró en la cama en su adolescencia. Durante cuatro años se sirvió de libros y lienzos para sobrellevar su larga convalecencia, lo que le convirtió en un hombre culto y sensible.En palabras de su hija Marina Saura, era un “hombre delicado, muy tierno y divertido que sentía una pasión enorme por la vida, por viajar, por descubrir cosas; tenía una curiosidad insaciable e intereses variadísimos desde la arqueología a la biología”. La exposición “Saura. Damas” que se acaba de inaugurar en Madrid y consta de 117 obras -la mitad de ellas se pueden ver por primera vez-, permite entender la evolución de la obra del autor a través de un hilo conductor, sus múltiples representaciones de la mujer. Un tema recurrente del artista que elaboró una y otra vez durante el medio siglo de su trayectoria pictórica.ESTUDIOSO DE LA IMAGEN DEL SER...
Story content:
“Dama en Technicolor” es un ejemplo del colorido de la obra del artista.
“Desnudo 1953”, es una de las primeras Damas de Antonio Saura, de su época surrealista.
La version de Brigitte Bardot que Saura pintó en 1961.
La representación del cuerpo de la mujer se convirtió en medio de expresión del pintor Antonio Saura (Huesca,1930-Cuenca, 1998)
Petit foule”, 1972, es un ‘collage’ de mujeres.
"Mujer en su sillón” es uno de los cuadro predilectos de la hija de Saura, Marina.
“Dama 1954”, con toques de amarillo.
La hija de Antonio Saura, Marina, ayuda a entender los entresijos del excelente pintor.
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